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Aprender juntos a respirar: el primer paso es que tú y tus hijos deben aprender a respirar, para ello pueden acostarse cómodamente boca arriba y poner un juguete en su abdomen, luego inhalen profundamente para empujar el juguete hasta que puedan controlar la respiración y ser conscientes de ella. Luego de esto, puedes poner música relajante que brindará sensación de bienestar y calma.

 

Orienta la meditación: sentados cómodamente, pídele mantener la espalda recta, cerrar los ojos, respirar con el estómago e imaginar cosas sencillas en cada inhalación y en cada exhalación. Pueden imaginar, por ejemplo, distintos colores en cada respiración, flores, burbujas, pájaros, el mar y todo aquello que permita a los niños dejar volar su imaginación y concentrarse en el presente.

Compartan su experiencia: meditar también representa un espacio en el que puedes comunicarte mejor con tus hijos y aprender muchísimo de ellos, después de meditar, pregúntales cómo se sintieron, qué sensaciones tuvieron, qué imaginaron, qué aprendieron y escúchalos con atención, haciéndoles saber que, para ti, sus opiniones son muy importantes.

Mantén esta práctica al menos una vez al día para aprovechar todos sus beneficios y crear el hábito en familia, de este modo, meditar se convertirá en un espacio especial del día también cuando los tiempos de Coronavirus terminen. Recuerda que para los más pequeños es difícil mantener su atención por mucho tiempo, intenta comenzar meditando con ellos 3 minutos, hasta lograr alcanzar 10 minutos de corrido.